martes 18 de noviembre de 2008

CANCIONCITA PARA DESTESTAR


Eran las diez de la noche, piloteaba mi nave.

Era mi taxi un wolkswagen del año 68.

Era un día de esos malos donde no hubo pasaje.

(Hasta aquí te creo, en Guatemala hay esa clase de carros)

Las lentejuelas de un traje me hicieron la parada.

Era una rubia preciosa y llevaba minifalda.

El escote en su espalda llegaba justo a la gloria.

(Aquí empiezas a fallar. En Guatemala escasean las rubias, pero abundan las indígenas gordas, cetrinas y de cabello negro, tipo Rigoberta Menchú)

Una lágrima negra rodaba en su mejilla,

(¿lágrima negra? Supongo que era por el rímel)

mientras que el retrovisor decía "¡ve qué pantorillas!"

Yo vi un poco más

(No seas cojudo pues, un wolkswagen es demasiado chico como para que puedas ver las pantorillas por el retrovisor. A lo mucho pudiste ver hasta las tetas, nada más)

Eran las diez y cuarenta, zigzagueaba en Reforma.

Me dijo "me llamo Norma"

(reforma/norma: rima fascinante No. 1)

mientras cruzaba la pierna.

(¿Se puede cruzar la pierna en un incómodo y enano wolkswagen?)

Sacó un cigarro algo extraño de esos que te dan risa.

(¡encima era marihuanera! Pero esa no te la creo. Si era rubia y con vestido de lentejuelas, mínimo aspira cocaína: eso da más caché)

Le ofrecí fuego de prisa, me temblaba la mano

(¿la mano le temblaba a un incorregible seductor?)

Le pregunté "¿por quién llora?

y me dijo "por un tipo, que se cree que por rico puede venir a engañarme".

"No caiga usted por amores, debe de levantarse" le dije.

"Cuente con un servidor si lo que quiere es vengarse”.

(levantarse/vengarse: rima fascinante No. 2)

y me sonrió.

¿Qué es lo que hace un taxista seduciendo a la vida?

¿ Qué es lo que hace un taxista construyendo una herida?

¿ Qué es lo que hace un taxista enfrente de una dama?

¿ Qué es lo que hace un taxista con sus sueños de cama?

Me pregunté...

Lo vi abrazando y besando a una humilde muchacha.

Es de clase muy sencilla, lo sé por su facha.

(para tu carro compadre. ¿Humilde muchacha? ¿No que era rubia y vestida elegantemente? A eso se llama contradicción semántica)

Me sonreía en el espejo y se sentaba de lado.

Yo estaba idiotizado, con el espejo empañado.

(lado/empañado: rima fascinante No. 3)

Me dijo "Dobla en la esquina, iremos hasta mi casa.

Después de un par de tequilas, veremos qué es lo que pasa".

(casa/pasa: rima fascinante No. 4)

Para qué describir lo que hicimos en la alfombra,

si basta con resumir que le besé hasta la sombra,

(alfombra/sombra: rima fascinante No. 5, pero más que fascinante, es cagonaza)

y un poco más...

"No se sienta usted tan sola, sufro aunque no es lo mismo.

Mi mujer y mi horario, han abierto un abismo".

(mismo/abismo: rima fascinante No. 6)

"¡Cómo se sufre a ambos lados de las clases sociales!"

"Usted sufre en su mansión, yo sufro en los arrabales".

(aquí se hace evidente otra vez la contradicción de ricachona. Le reconoce aquí que es de clase alta y él de los arrabales. ¿No que era “de clase muy sencilla”. Decídete pues)

Me dijo "vente conmigo, que sepa que no estoy sola".

Se hizo en el pelo una cola, fuimos al bar donde estaban.

Entramos precisamente, él abrazaba a una chica.

Mira si es grande el destino y esta ciudad es chica.

(rima infeliz y desgraciada. Ya no hay qué hacer: eres malo con las letras)

¡era mi mujer!

Desde aquella noche ellos juegan a engañarnos.

Se ven en el mismo bar...

Y la rubia, para el taxi, siempre a las diez siempre en el mismo lugar

(historia de lo más forzada: taxista con rubia drogadicta de clase alta, y hombre rico con una arrabalera de Ciudad de Guatemala. Como decía Ripley: aunque usted no lo crea. Yo no me la creo ni cagando)

† Nosferatu †

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lunes 17 de noviembre de 2008

Del por qué Arjona es nada


A lo largo de mi vida, siempre he encontrado artistas excesivamente sobrevalorados: desde los inocuos y absurdos Hombres G, pasando por los quejidos sobreactuados de Enrique Iglesias, hasta las insufribles composiciones de ese grupete llamado Maná que quiere pasar como rockero.

Sin embargo, creo que Ricardo Arjona se lleva las palmas. En un país donde más del 50 por ciento de la población es indígena, con pocas posibilidades de educarse por falta de recursos, este señor es uno de los privilegiados minoritarios que siguió instrucción superior, pero que por lo visto, no ha aprovechado porque sus nimias rimas y forzadas letras provocan que sus canciones sean una porquería. Ni siquiera las lecturas que ha debido seguir en la universidad o las clases de música de su juventud lograron pulirlo. Siempre mi vieja decía: si estudias y no progresas, eres un mediocre de mierda. Arjona puede tener su platita vendiendo esos discos insoportables, pero como artista o persona, dudo que haya progresado.

Solo repasemos algunas de esas canciones, que en ocasiones me atormentan cuando viajo en alguna combi manejado por un viejo (¿se alucina El Taxista de la historia de Arjona?), o cuando espero en ciertas oficinas con alfombra y aire acondicionado (y alguna secretaria de minifalda escucha Radio A, la radio del amor).

Para empezar, Arjona se autocalifica de trovador. ¿Trovador con esos títulos? Semánticamente está recontra equivocado. Como dije, más del 50 por ciento de la gente en su país es indígena y se dedica a tierras de cultivos, pastizales permanentes y bosques tropicales. Así que... si quería reflejar en algo a su nación, pues no lo acertó en absoluto con la detestable canción “El Taxista”, o la repugnante “Historia del portero”. Si quiso reflejar realidades como trovador, mejor hubiera compuesto historias relacionadas con los nativos de su país. Allí sí le hubiera creído que trovaba por Guatemala.

Con los títulos de sus composiciones pasa algo peor: el plagio y la falta de originalidad. Los verdaderos artistas CREAN, pero el Arjona solo acomoda palabras o sustituye uno que otro verbo o sustantivo en los títulos de otros compositores. Abran el ojo: “Chicos de plástico” es una vil copia de “Chica de plástico” del panameño Rubén Blades (si me voy a copiar un título, mejor lo hago de algún lugar al otro lado del mundo para que nadie se dé cuenta, y no de un país tan cercano a Guatemala como Panamá), “Esta cobardía” es la exacta transcripción del español Chiquetete (sí, aquel español que canta dizque como gitano, pero más lo siento como aullando), y “Loco” (esto es herencia del gran Andrés Calamaro, que tiene mil veces más sensibilidad que Arjona).

Y si hablamos de sus letras, el guatemalteco que se jura lo máximo (ahora mismo recuerdo a Jorge Gonzales cuando cantaba “Me aburrió tu postura intelectual, eres una mala copia de un gringo hippie. Tu guitarra, oye imbécil barbón, se vendió al aplauso de los cursis conscientes), incurre en una serie de lugares comunes. Solo lean esto: “Al otro lado del sol” (metáfora demás: ¿quién va a ir detrás del sol? Una vez más cae en plagio de títulos como “The dark side of the Moon”. Todos saben que la parte oscura de la luna es aquella parte oscura), “Me están jodiendo la vida” (¿quiso ser transgresor con esta castiza palabra? Más lisuriento y con más actitud resultaban Los Prisioneros, oe conchetumadre), y “Pingüinos en la cama” (¿En qué diablos pensaba para escribir esto?).

Arjona, mejor vende caramelos en los buses de tu capital porque tu música es bien anodina, ¿ok? Ah franco, pero vives en Miami.

† Nosferatu †

www.feosysuicidas.blogspot.com


domingo 16 de noviembre de 2008

odioarjona@gmail.com

Escribenos a este mail para publicar tus Artículos o fotos o videos que quieras publicar.
Gustavol.

REGLAS DE JUEGO

1. Todos pueden manifestar abiertamente lo que sienten por el "Trovador"sea su odio o su amor; eso sí, tiene que haber una explicación sincera.
2. Pueden colgar fotos videos relacionados con su sentimiento por el "Trovador".
3. No existiran restricciones ,salvo comentarios inneceriamente gratuitos.

Manifiesto

No lo odiamos por cursi, lo odiamos por convertir a los cursis en simples idiotas . No lo odiamos por ser Romántico,lo odiamos por convetir lo romántico en banal y mediocre. No lo odiamos por ser simple, lo odiamos por quitarle a lo vacio su intimidad.
Y este manifiesto es tan simple y banal como el artista que lo provoca.